La fuerza de la sangre: no tan lejos de nosotros

Al leer y comentar La fuerza de la sangre podemos tener la impresión de que se trata de unos hechos que difícilmente podrían ocurrir en la actualidad. Sin embargo, un simple vistazo a los medios de comunicación actuales nos hace sospechar que el relato de una mujer que no denuncia una agresión por presión social no está tan lejos de nosotros como en un principio podría parecer:

El 22 de enero de 2014 el Parlamento marroquí puso fin a una ley que ha permitido durante cincuenta años que un violador escapara a la pena de cárcel si se casaba con su víctima menor de edad. Lee aquí la noticia de El Mundo:

La víctimas de violaciones ya no tendrán que casarse con sus agresores en Marruecos

La hermana de Amina Al Filali, sostiene un cartel con la fotografía...

La hermana de Amina Al Filali, sostiene un cartel con la fotografía de su hermana, en marzo de 2012. AFP
JAVIER OTAZU (EFE)Rabat

Actualizado: 22/01/2014 21:25 horas

El Parlamento marroquí puso ha puesto fin a una de las leyes más controvertidas de los últimos años, la que ha permitido durante 50 años que un violador escapara a la pena de cárcel si desposaba a su víctima menor de edad.

Han hecho falta casi dos años de debates y procedimientos institucionales para llegar a este resultado, después de que en la primavera de 2012 estallara el caso de Amina Filali, la niña de 15 años de una localidad rural del norte de Marruecos que se suicidó ingiriendo un matarratas tras haberse visto obligada a casarse con su violador y ser maltratada por él durante su breve matrimonio.

El artículo 475 del Código Penal castiga con una pena de hasta cinco años a quien rapte a una menor, pero en su segundo párrafo -eliminado hoy- especificaba que el agresor “no puede ser perseguido cuando una menor núbil así raptada ha desposado a su secuestrador”.

“¿Hemos tenido que esperar a que muriera Amina para cambiar el párrafo de una ley?”, ha lamentado este miércoles ante la Cámara la socialista Aicha al Jamís, mientras que su colega Fatima al Kahil, del Movimiento Popular, preguntó por su parte: “¿Cuántas mujeres han sido violadas y casadas con sus agresores gracias a esta ley?”.

Una victoria amarga

La sesión de hoy pudo haber sido histórica, dado el eco internacional que alcanzó el caso de Amina Filali y la existencia de esta ley, pero a la hora de la votación solo había en la Cámara poco menos de 60 diputados, menos de la sexta parte del total, que votaron por unanimidad y a mano alzada la enmienda de la ley.

Palabras como “escándalo” y “vergüenza” fueron repetidas por varias de las ponentes -todas fueron mujeres-, que coincidieron en que la ley es solo “un paso” hasta lograr un arsenal legal que permita combatir más eficazmente la violencia contra la mujer en general, en alusión a otras leyes que aún están en curso.

Sin embargo, faltó pasión en la defensa de los argumentos, tal vez porque todos los grupos políticos ya habían dado su acuerdo en la comisión de Justicia para eliminar el famoso párrafo, lo que no impidió que la ley necesitara dos largos años para llegar a su enmienda de hoy.

Un puñado de mujeres organizaron una manifestación en la puerta del Parlamento con globos rosas para “celebrar” el fin del famoso artículo, pero no hubo ni una sola activista feminista dentro de la Cámara durante la sesión plenaria, que era abierta.

El famoso artículo que “lavaba” la pena de la violación data de 1962, cuando se redactó el actual Código Penal marroquí, pocos años después de la independencia del país.

“Este texto de esencia patriarcal -recuerda en un análisis la jurista Hakima Fasi Fihri- incluyó ese párrafo del artículo 475 para proteger el honor de las familias antes que preocuparse por la prevención de las violaciones y el equilibrio mental de la menor víctima de la agresión”.

En una sociedad tradicional como la marroquí, la pérdida del honor (eufemismo por la virginidad) es vista como una desgracia tanto o más grave que la violación misma, y a veces las mismas familias, especialmente en el campo, son las primeras en “tapar” la vergüenza de una violación mediante un matrimonio entre víctima y verdugo.

Otros pasos necesarios

En este momento, hay en el Parlamento marroquí dos iniciativas legales, una para castigar toda forma de violencia contra las mujeres, incluido el acoso sexual, y otra para prohibir el matrimonio por debajo de los 18 años, cuestiones ambas que fueron evocadas por alguna de las parlamentarias de línea más progresista.

Sin embargo, ya se sabe que hay partidos -y no sólo los conservadores o islamistas- que se oponen a prohibir tajantemente el matrimonio de menores argumentando que el legislador no puede cerrar los ojos a la realidad del Marruecos rural donde es normal casar a una niña si ya superó la pubertad.

Por ello, si la ley 475 tardó dos años en ser enmendada, las demás normas que frenen la violencia contra la mujer o los matrimonios de niñas tienen todavía por delante un largo recorrido.

Antes de esto, numerosas jóvenes se veían obligadas a casarse con sus violadores. Fue el caso de Amina, una chica de 15 años violada por un vecino diez años mayor que ella, que fue obligada a casarse con su violador. Un año después, harta de las palizas de su marido y de su familia política, Amina se suicidó tomando matarratas. Ocurrió en marzo de 2012. Lee la noticia:

Una marroquí se suicida tras ser obligada a casarse con su violador

Paula Rosas / El Cairo/ ABC 14/03/2012

Amina tenía quince años cuando la violaron. Fue un vecino diez años mayor que ella. Sus padres presentaron una denuncia ante el fiscal general de Tánger, pero poco después varios intermediarios de las dos familias llegaron a un acuerdo y, con el beneplácito del juez, decidieron casar a la niña con el violador. El “honor” de la chica y, sobre todo, de la familia, quedaba así salvaguardado, y el daño, “reparado”.

Pero esta semana Amina se ha suicidado en Larache. Harta de las palizas de su marido y de su familia política, la joven marroquí tomó matarratas y puso fin a un año de miseria. No se conocen muchos más detalles del trágico suceso, reseñado ayer por el diario Al Massae, pero la historia de Amina pone de manifiesto la enorme discriminación que sufren aún las mujeres en Marruecos, uno de los países del mundo árabe que más se vanagloria de tener un estatuto avanzado de la mujer.

“Este tipo de casos es más común de lo que nos gustaría en Marruecos, especialmente en zonas rurales y pobres, donde el analfabetismo es una lacra”, nos explica por teléfono la feminista Zahra Wardani. En casos como el de Amina, “las familias y la sociedad llegan a culpar a estas mujeres, muchas veces simples niñas, por lo que les ha sucedido. Se considera que son responsables de esa violación porque llevaban puesta una falda demasiado corta o porque habían salido a la calle tarde, o solas. Que deberían haber respetado la tradición y haberse “guardado” de esos posibles peligros”, relata Wardani.

Violador impune

Después de la violación, y a pesar de haber contraído matrimonio con el agresor, el padre de Amina, casado con dos mujeres, se había negado a recibirla en casa. A la violencia sexual se suma en estos casos la  “violencia moral”, explica Wardani, cuya asociación demanda desde hace años que se castigue a estos agresores en un tribunal penal. Según la legislación marroquí, si se llega a un acuerdo de matrimonio —en el que las mujeres tienen poco que decir— el violador queda exento de sanción.

A pesar de que el reino alauí ha firmado multitud de convenios internacionales sobre los derechos de la mujer, las asociaciones feministas consideran que Marruecos vive una “regresión política y social”. Muchas temen que la llegada al Gobierno del Partido Justicia y Desarrollo (PJD), islamista, suponga un paso atrás en sus derechos. Estas agrupaciones han peleado en los últimos años para conquistar nuevos derechos para la mujer marroquí, “para que, por ejemplo, se ponga fin a la violencia sexual, también a la conyugal, porque muchas mujeres casadas son sometidas a violaciones por parte de sus maridos”, afirma Wardami.

La ley debe cambiar para que no ocurran más casos como el de Amina, opina Wardami, “peero lo más difícil es cambiar la mentalidad, se necesita mucho tiempo y esfuerzo por parte de los colegios, los medios de comunicación, y también las familias”, denuncia la activista.

 

El 23 de noviembre del 2011 apareció esta noticia el El Periódico:

Condenada una mujer en Afganistán a casarse con su violador

La ONU denuncia que las autoridades no aplican las leyes que protegen a las mujeres

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AGENCIAS / Kabul / Madrid

Una mujer en Afganistán ha recibido una condena de 12 años de cárcel tras ser violada por un hombre casado.

El castigo es aplicado porque según las leyes afganas la violación es considerada adulterio, y ahora, Gulnaz, de 19 años, deberá casarse con el agresor si quiere ser “perdonada”. Gulnaz ha tenido una hija fruto de la violación, según explica a la cadena CNN, que ha denunciado el caso.

El violador es esposo de su prima y la atacó aprovechando que la madre de Gulnaz había salido para ir al hospital. El hombre ya ha afirmado que sus parientes matarán a la mujer si se casa, porque haber sido violada se considera una vergüenza.

La ONU denuncia que las autoridades afganas no están aplicando las leyes que deberían evitar los asesinatos, violaciones y palizas contra las mujeres. La Ley para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, que entró en vigor en agosto de 2009, tipifica como delito el matrimonio con niñas, el matrimonio forzado, la compraventa de mujeres con el matrimonio como pretexto, la práctica conocida como ‘baad’ (entregar a una mujer o a una niña para poner fin a una disputa), la inmolación forzada y otros 17 actos de violencia contra las mujeres, como las violaciones y agresiones.

Delitos sin denuncia

Según un informe de la ONU, la mayoría de los incidentes no se registran, los cargos son retirados o los acusados son procesados según la ‘sharia’ (ley islámica), lo que a veces da como resultado que los culpables sean absueltos o se les imponga una pena menor.

El informe cita varios casos en los que la ley se aplicó o debería haberse aplicado, como el de dos hermanas de 15 y 17 años que fueron asesinadas en la provincia de Herat en julio de 2010 porque la mayor se negó a casarse con un hombre de mayor edad. El futuro marido y el futuro suegro fueron condenados a 16 años de cárcel, mientras que otras tres personas fueron absueltas.

La policía no investiga

En la provincia de Daikondi, un fiscal se basó en la ley para pedir que se anulase el veredicto de un tribunal que declaró culpables de adulterio a dos niñas a las que había dejado embarazadas un líder religioso de 60 años. Un tribunal de apelación rechazó la petición del fiscal.

En otro caso, una mujer de la provincia de Kandahar denunció en marzo que habían obligado a su hija a suicidarse. La mujer contó que su hija había sido vendida por 6.600 dólares para que se casase con un hombre y que se prendió fuego a sí misma en su habitación porque, tras diez años de matrimonio, su familia política la obligó a tener relaciones sexuales con tres hombres que habían ido de visita a la casa familiar.

“Siempre decía que un día se iba a quemar viva. Yo le decía: ‘Por favor, aguanta, la vida es así, al final tendrás un futuro feliz'”, recordó la madre. La Policía no investigó lo ocurrido.

 ¿Y en España?

Podríamos pensar que esto solo ocurre en países lejanos, pero según fuentes del Ministerio del Interior, en España el año 2011 se denunciaron 1747 violaciones: cinco cada día, una cada seis horas.  El número probablemente es mayor porque buena parte de ellas no se denuncian —especialmente las que se producen en el ámbito del hogar y a menores—. Es difícil saber cuántas llegan a trasladarse finalmente a una comisaría.

En una encuesta realizada en Cataluña en 2010 el 2,9% de las mujeres encuestadas aseguraron haber sido violadas en algún momento de su vida. Esta consultas también apuntan que entre el 50% y el 55% de estas agresiones sexuales no se denuncian. Por eso los especialistas consideran que la cifra real de este tipo de abuso podría rondar las 2000 violaciones por año.

Para terminar, hace unos días surgió en España una enorme polémica a raíz de las declaraciones de la presentadora de RTVE en su programa Entre todos. ¿Qué opináis?

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