El celoso extremeño

images-1Después de una novela en que la protagonista pierde su honra solo para recobrarla casándose con  su violador, nos encontramos con una novela en que la protagonista no puede recobrar su inocencia anterior y le cuesta su casamiento y, en un sentido, su vida.

El celoso extremeño es una historia de celos extremados, como indica claramente el título, los cuales fabrican desde el principio la destrucción del mundo creado por Carrizales.

El celoso extremeño es un cuento que consiste en la elaboración de una trama inventada por el propio protagonista quien, tras gastar toda su fortuna en su juventud, decide escaparse al Nuevo Mundo, y después de veinte años de ganar y ahorrar, regresa a Sevilla a los 68 años de edad. Esta situación merece una novela; pero inmediatamente decide también que hace falta una familia a la que pueda dejar su fortuna después de su muerte. Esta es la situación que interesa a Cervantes y en un sentido estricto el punto de partida de la novela. Se casa Carrizales con una muchacha de “trece o catorce años”; le hace renovar una magnífica casa-cárcel en que piensa guardar y contemplar su tesoro humano. Todo va más o menos bien hasta que un joven, Loaysa, decide asaltar la “fortaleza” de Carrizales. Se disfraza de mendigo para ganar la voluntad de Luis, el negro eunuco que vive en la casa-puerta que vigila la casa. Loaysa gana la entrada de la casa y el aposento de la dueña mayor  —Marialonso— donde se encuentra al día siguiente con Leonora en sus brazos. Carrizales muere del disgusto; Leonora entra en un convento y Loaysa se va al Nuevo Mundo. La desintegración trágica es completa.

La conclusión de la novela nos lleva a preguntarnos si es verosímil o si, finalmente, se produce la justicia poética. Entre los críticos hay opiniones para todos los gustos. Unos piensan, apoyándose en la primera versión de la obra, que Leonora y Loaysa son adúlteros y, por tanto, merecen ser castigados. Otros piensan que los jóvenes no hacen nada culpable y, en consecuencia, su final es injusto.

El final es ambiguo. Cervantes elige de nuevo un lector cómplice, que participa activamente en la construcción del sentido de la novela, lo que constituye una prueba más de la asombrosa modernidad de la escritura cervantina.

Aquí tenéis una presentación, extraída en su mayor parte de la excelente edición de Antonio Rey Hazas que estamos leyendo para que trabajéis esta lectura: