Novelas ejemplares (1613)

LAS NOVELAS EJEMPLARES

Tras el éxito de la primera parte de El Quijote, Cervantes publica en 1613 una colección de doce novelas cortas al estilo de las que se escribían en Italia.

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En el Renacimiento, el término italiano novella se aplicaba de manera exclusiva a breves narraciones en prosa, que trataban asuntos reales o imaginarios, a menudo de índole procaz, centrados en la vida presente. Los antecedentes están en los narradores renacentistas italianos (Boccaccio, Bandello…), el Lazarillo, Los siete libros de la Diana de Jorge de Montemayor y la Historia etiópica, la novela bizantina de Heliodoro (siglo II).

Las Novelas ejemplares (1613) forman una colección de doce relatos. Cervantes dio el nombre de novelas a estos relatos para llamar su atención sobre la novedad y la originalidad de una forma narrativa de origen italiano: la novela corta, antes mencionada.  Consciente de su nueva aportación afirma con orgullo en el prólogo a las Novelas ejemplares:

“Yo soy el primero que he novelado en lengua castellana; que las muchas novelas que en ella andan impresas, todas son traducidas de lenguas extranjeras, y estas son mías propias, no imitadas ni hurtadas; mi ingenio las engendró y las parió mi pluma, y van creciendo en los brazos de la estampa”.

Cervantes, por otra parte, modifica sustancialmente este modelo: alarga su extensión, concede mayor relevancia al diálogo, rebaja la presencia de lo maravilloso, nacionaliza asuntos y personajes.

Cervantes llama a sus novelas “ejemplares”, adjetivo que expresa su conexión con los exempla medievales, y que explica en el prólogo:

“Heles dado nombre de ejemplares, y si bien lo miras, no hay ninguna de quien no se pueda sacar algún ejemplo provechoso”.

Sin embargo, pese a esta afirmación, el adjetivo “ejemplares” debe entenderse en un sentido más amplio, no solo desde un punto de vista moral, sino también estético, pues pretende crear un modelo narrativo digno de imitación en el futuro.

Las novelas reflejan la influencia renacentista aristotélica en dos aspectos: la búsqueda de verosimilitud, aunque no siempre de realismo, y la creación de personajes que responden más a un tipo literario que a una individualidad. Algunas Novelas ejemplares tienen un planteamiento idealista y otras se acercan al realismo próximo a la picaresca, pero en general las historias dan la sensación de verosimilitud y se nos presentan como si hubiesen ocurrido en la realidad. En estas novelas, Cervantes muestra su tendencia a acabar los relatos con un final feliz.

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