Las ventas

Venta de Alcantarilla con corraliza

Venta de Alcantarilla con corraliza

Las ventas, situadas en los caminos importantes para alojar a viajantes y arrieros, son uno de los escenarios que aparecen con frecuencia en El Quijote. Dado que eran fundamentalmente lugares de encuentro. Cervantes las utiliza como escaparate de tipos populares de diversa índole y procedencia.

Pero las ventas en El Quijote no son solo un pretexto para presentar personajes, sino que, además, constituyen un espacio fundamental para la narrativa de la obra. En las ventas confluyen y se entrecruzan historias diferentes. Un ejemplo claro es el de los últimos capítulos de la primera parte: en la venta de Juan Palomeque el Zurdo se resuelven un conjunto de historias paralelas. De este modo, el papel de la venta en la estructuración de los episodios y relatos intercalados se asemeja a un espacio dramático. Un escenario teatral en el que confluyen todos los personajes y se entrelazan las historias.

La Venta Nueva de Villamanrique

Venta Nueva de Villamanrique

Interior de una venta

Las ventas son construcciones típicas sujetas a una arquitectura definida. El diseño más generalizado era de dos plantas abiertas sobre un gran corral en el que estaban los pesebre, pozo y abrevadero. En la planta baja tenían la cocina y el comedor, casi siempre formando una sola estancia, y en el piso superior los dormitorios.

Los servicios de una venta

Venta de Alhama (Granada) y plano de la Venta del Potro (Córdoba)

Venta de Alhama (Granada) y plano de la Venta del Potro (Córdoba)

La venta podía ofrecer servicio de alojamiento, cuadra, comida y postas. No todas las ventas contaban con dormitorios; la mayoría contaba con uno o dos. En cuanto a la comida, en 1560 Felipe II autorizó a los posaderos a vender alimentos y bebidas para los viajeros y los animales. El servicio de postas era un servicio de correo y mensajería.

Existen testimonios de que algunas ventas llegaron a contar con una pequeña capilla para oficiar misa. En el caso de la desaparecida venta del Molinillo, evocada por Cervantes en Rinconete y Cortadillo.

Las ventas conservadas

Venta de Puerto Lápice

Venta de Puerto Lápice

La Venta de don Quijote, cerca del Toboso, o la Venta de Puerto Lápice son las más características conservadas hasta hoy.

En el Camino Real a Andalucía estaba la Venta del Alcalde. Esta venta es hoy día la Venta de la Inés. Aún se conserva en buen estado, y todavía pueden verse sus cercados antiguos y huellas de su primitiva edificación. Era la mejor venta de la ruta, tenía servicio de postas y se servía de comer. Seguramente Cervantes se detuvo en ella durante sus viajes y es probable que esta venta inspirara al autor para la del Quijote. Tenía granero y pajar, como el que sirvió de alojamiento a don Quijote y corral, como aquel en que fue manteado Sancho.

Localizan la venta en la que don Quijote fue armado caballero

2d2def13a6aef55bf811ac874f8a1531Escribe Cervantes en el capítulo II del Quijote: “mirando a todas partes por ver si descubriría algún castillo o alguna majada de pastores donde recogerse y adonde pudiese remediar su mucha necesidad, vio, no lejos del camino por donde iba, una venta, que fue como si viera una estrella que, no a los portales, sino a los alcázares de su redención le encaminaba”.

Francisco Javier Escudero e Isabel Sánchez Duque han llegado a la conclusión de que saben donde estaba ubicada la venta en la que se armó caballero, que incluía casa, patio, cocina, zona de hospedaje y caballerizas, entre otras instalaciones, y se extendía en unos 2.000 metros cuadrados de superficie.

Se trata de la venta de la Encomienda de la Torre de Vejezate (actual Socuéllamos, Ciudad Real), una venta medieval que estuvo abierta durante más de dos siglos junto a la actual ermita de Manjavacas, entre Mota del Cuervo (Cuenca) y Pedro Muñoz (Ciudad Real).

A mediados del siglo XV, el comendador de Vejezate tenía en Manjavacas una pequeña dehesilla para la cría de ganado mayor, una ermita y una venta en la que se cobraba el portazgo a los caminantes que cruzaban y que sería en la que Don Quijote se armó caballero. En 1688 todavía quedaban varias paredes de la venta en pie pero en 1701 ya estaba totalmente derrumbada y únicamente quedaba el solar.

Está situada en el llamado “Camino de los valencianos” o camino de Toledo a Murcia y hoy es un campo sin cultivar, ubicado entre dos viñas y a unos 500 metros de la ermita de Manjavacas.

“Era una venta bastante potente”, asegura Escudero, y añade que era el “único” establecimiento que había en el camino de Toledo a Murcia.

“El listado de clientes no lo tenemos -asegura el historiador-, pero la lógica nos lleva a pensar que Cervantes pasó por allí varias veces”.

 

Los caminos

Durante los siglos XVI y XVII hubo un gran desarrollo de las rutas y un aumento en el tránsito de los caminos. Por esta razón comienzan a publicarse guías de caminos. Del siglo XVI se conservan dos guías, que servían para preparar con seguridad cualquier desplazamiento.

villugaEl Repertorio de Caminos de Pedro Juan Villuga fue la primera publicación en Europa y en lengua moderna y se publicó en Medina del Campo en 1546. Villuga publica su obra para que sirva como obra práctica de consulta y que los viajeros llevarían encima; sus dimensiones 14 x 10 cm. le otorgan las características de libro de bolsillo. La forma en la que aparece descrito cada itinerario es la siguiente: se enuncia primero el título del camino expresando el número de leguas que median entre la cabecera y el final, después sigue la relación de los lugares y las ventas por las que el camino transcurre para mencionar —tras el nombre de cada estación— el número de leguas o medias leguas que la separa de la precedente.

Treinta años después, en 1576, Alonso de Meneses publica un nuevo Repertorio de Caminos que, realmente, aporta pocas novedades a los propuestos por Villuga.

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