Los molinos y la técnica española en la época de El Quijote

Artículo de Jesús Bartolomé Sarsa

Panorama de la tecnología española a finales del siglo XVI y principios del XVII

Aunque el retraso tecnológico que nuestro país experimentó durante el siglo XX nos hace pensar que España siempre ha sido un país en la retaguardia de la tecnología, en el siglo XVI no era así. España, en aquella época, era la nación más poderosa del mundo, por lo que es normal que contara con los mejores avances tecnológicos tanto en energía hidráulica, eólica e incluso máquinas de vapor muy similares a las que un siglo después iniciarían la Revolución Industrial inglesa.

portadaEl primer tratado sistemático sobre hidráulica y su uso en diversos campos es Los Veintiún Libros de Ingenios y Máquinas de Juanelo…, que durante mucho tiempo se pensó obra de Juanelo Turriano, relojero de Carlos IV y Felipe II, autor de una máquina que subía agua desde el Tajo hasta el Alcázar de Toledo. Sin embargo, se ha demostrado que el autor fue un aragonés, probablemente Pedro Juan de Lastanosa. Este aragonés trabajó en hidráulica en Flandes y Nápoles y patentó varios inventos e intervino en las más importantes obras hidráulicas del siglo XVI, como la entonces llamada Acequia Imperial de Aragón, iniciada en la época de Carlos V.

Molino de pesas

Molino de pesas de “Los veintiún ingenios…”

En España se llevaron a cabo verdaderas proezas ingenieriles para la época, como acueductos, canales, puentes, puertos y otros edificios. Destaca Juan de Herrera, arquitecto del Real Ingenio de la Moneda de Segovia e ingeniero del abastecimiento de agua de Valladolid, citado por Cervantes como una de las maravillas de la ciudad.

El inventor Jerónimo de Ayanz redescubrió en esta época una energía completamente nueva: la del vapor. El vapor no se veía entonces como algo productivo o útil, era únicamente una curiosidad que surgía de la máquina de vapor descrita por Herón de Alejandría en el siglo I d.C. Esta máquina consistía en una esfera hueca llena de agua que se calentaba a elevadas temperaturas. el vapor a presión salía pon un orificio, provocando el giro de la esfera.

Jerónimo de Ayanz inventó un método para mantener a un buzo indefinidamente bajo el agua, invento que el propio rey Felipe III comprobó asistiendo a su demostración en el Pisuerga en la ciudad de Valladolid. Miguel de Cervantes pudo haber asistido a este evento, ya que se encontraba en la ciudad en esa época.

El inventor también tenía proyectos de una barca submarina y de una máquina de vapor (que se usó para bombear agua de las minas de Guadalcanal) pero desgraciadamente, el Rey no quiso verlas. Una lástima, ya que su uso posiblemente hubiera iniciado una Revolución Industrial española, y habríamos empezado a modernizar nuestra industria un siglo antes en vez de un siglo después que el resto de Europa.

Molinos de viento en España

En España ha habido molinos de viento desde la Edad Media. En 1330 el Arciprestre de Hita cita una “atahona” en uno de sus versos. Probablemente se trate de un molino movido por animales para producir harina (tahona en castellano moderno).

Existen patentes relacionadas con los molinos de viento desde el siglo XV, de hecho, la más antigua fue concedida por Isabel la Católica a Pedro Azlor, un inventor de un nuevo sistema de molienda en 1478, de las primeras de Europa.

Durante todo el siglo XVI hay constancia de nuevas patentes y privilegios por el uso e invención de molinos. También hay multitud de referencias literarias a estos molinos de viento, como por ejemplo el que se muestra en un manuscrito de 1570 de Francisco Lobato.

Molino de eje vertical

Molino de eje vertical del manuscrito de Francisco Lobato, 1570.

En 1566 Miguel de Ávila inventó un molino de eje vertical que podía funcionar tanto impulsado por el viento como por animales de tiro. Al autor se le concedió un permiso de explotación de su molino de 15 años. La multa por copiar ese modelo de molino durante ese periodo era de diez millones de maravedíes.

Molino

Molino de eje vertical (manuscrito de Francisco Lobato)

Molino Ayanz

Molino de viento inventado por Jerónimo de Ayanz

 

 

 

 

 

 

 

 

En 1572 Arsenio Esquilache propuso a Felipe II la instalación de unos molinos de su invención, que podían ser movidos por animales, viento y agua. Este molino se podía utilizar también para extraer agua de los pozos. En esa época los holandeses ya utilizaban la técnica de extraer agua con molinos del suelo para ganarle terreno al mar.

En 1606, Jerónimo de Ayanz obtuvo varias patentes. Una de ellas consistía en un molino compuesto por aspas con formas helicoidales sobre un eje horizontal, que trasmitía su movimiento a la muela por engranajes. Otra era un molino eólico de eje vertical con unos álabes curvos que lo hacían girar, formando una especie de turbina rodeada de una pantalla que se orientaba automáticamente a la dirección del viento.

“¿Qué hubieran dicho Sancho y don Quijote si se hubieran topado con estos extraños antecedentes de los actuales generadores eólicos?”

Conclusión

En el siglo XIX surge (y continúa en el XX y el XXI) la idea de que a los españoles no se nos dan bien las ciencias ni la tecnología. Con el “¡Que inventen ellos!” de Unamuno se considera que sólo somos buenos en la literatura y en las letras. Pero, si miramos atrás en la historia, vemos que esta imagen pesimista no es verdad en absoluto. La poca visión de futuro de los gobiernos, que no apoyaron la máquina de vapor de Ayanz, que crearon instituciones con el fin de hacer ciencia “católica”, o que en los momentos de crisis deciden recortar sus presupuestos, es en buena parte culpable de la ignorancia de nuestro país ante las ciencias y las tecnologías.

Bibliografía

  • Sánchez Ron, José Manuel (ed.): La Ciencia y El Quijote, Drakontos Barcelona 2005: Cap. 13, Nicolás García Tapia “Los molinos en El Quijote y la técnica española de la época”
  • García Tapia, Nicolás: Los Veintiún Libros de Ingenios y Máquinas de Juanelo… atribuidos a Pedro Juan de Lastanosa, Zaragoza, 1997.
  • Frago Gracia, J.A. y García-Diego, J.A.: Un autor aragonés para Los Veintiún Libros de Ingenios y Máquinas, Zaragoza, 1988.
  • García Tapia, Nicolás: “Un inventor navarro. Jerónimo de Ayanz y Beaumont (1553 – 1613)” Serie Historia, de la Institución Príncipe de Viana, vol. 102. Gobierno de Navarra, 2001.